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18/Mar/2013 01:00 HRS

El relojero: De Tepito al Big Ben

Estigmatizado por su lugar de origen, Luis Hernández -único mexicano vivo que conoce las entrañas del Big Ben- dice que Tepito no sólo es un barrio de prostitución, de ladrones y asesinos
por Redacción
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Luis Hernández Estrada, mejor conocido por la gente del barrio bravo como El Relojero de Tepito, está convencido de que en esta colonia popular hay gente buena y exitosa.  
 
“Es un barrio bonito y lástima que ha predominado lo malo, en lugar de que predomine lo bueno. Pero yo creo que siempre hay más buenos que malos”, señala.
 
El único relojero mexicano vivo que ha estado en las entrañas del Big Ben, el reloj monumental de Inglaterra, platica a La Silla Rota de lo que implica ser originario de un barrio estigmatizado por la sociedad.
 
Con nostalgia, Hernández Estrada habla de su infancia, de sus ídolos, uno de ellos, El Ratón Macías. Ese famoso pugilista –dice- fue su inspiración y la de muchos niños tepiteños que en aquellos años abarrotaron los gimnasios para aprender el arte de los puños.
 
Los años pasaron para él y para su palomilla. Luis Hernández se convirtió en uno de los mejores profesores relojeros de México y el mundo, pero como, apunta, no a todos les fue igual y algunos de sus amigos tomaron el camino fácil.
 
“No existe el dinero fácil, para todo hay que capacitarse trabajando y estudiando, muchos de ellos (amigos), se han muerto o los han matado”, lamentó.
 
Pese a lo que muchos piensan y de la “fama” de este barrio, quien lleva más de 50 años en el arte de la relojería afirma sentirse orgulloso de ser tepiteño e indicó que así como él hay muchos que ponen el nombre de Tepito muy en alto.
 
“Tepito no nada más es un barrio de prostitución, de ladrones, de asesinos, de los malos, también hay una elite de gente estudiosa y trabajadora”, apunta.
 
Con estudios en el Centro Relojero Suizo, hace cinco décadas, cuenta que todo inició con una beca que le ofrecieron para ir a estudiar a Suiza y desde entonces nunca ha dejado de viajar. “Los relojes me han llevado muy lejos, no creí que me llevaran tan lejos. He estado en Suiza en 10 ocasiones, Egipto, en Europa, en todas las compañías relojeras importantes “.  
 
Gracias a su amplia experiencia, Luis Hernández ha sido contratado para reparar relojes como el del ayuntamiento de Veracruz y el Monumental de Pachuca.
 
Los enemigos
 
Luis Hernández subraya que pese al nivel de conocimiento que tiene, equiparable al de una Ingeniería, cada vez es menos requerido su trabajo, pues el avance acelerado de la tecnología se ha convertido en uno de sus principales enemigos. 
 
“Actualmente la mayoría ya tiene relojes electrónicos o en su celular, posiblemente, los relojeros seamos una especie en peligro de extinción”, aseguró.
 
Entre sus proyectos a mediano plazo está la de publicar un libro acerca de la historia de los relojes de todo el mundo, además de ayudar a todos aquellos jóvenes tepiteños que estén en malos pasos. Su objetivo es que en unos años Tepito sea reconocido por su cultura y no por su droga.
 
“Tepito es una especie de barrio sin ley, la ley la hace Tepito. Es una barrio que nos ha dado mucho, es un barrio que nos atrae, es un barrio con magia y dentro de esa magia, está la cultura y me da mucha tristeza ver a jóvenes hundidos en la droga”, admite.
 
“El relojero de Tepito” está satisfecho con su vida y con su trabajo. Dice ser una persona feliz por ser uno de los mejores del mundo en lo que hace y a pesar de que ya cuenta con los recursos para salirse del barrio bravo, todas las tardes, al cerrar su negocio en el Centro Relojero en la calle de Palma, en el Centro Histórico del Distrito Federal, se dirige a Tepito, su barrio querido.
 
 “Llevo muchos años en Tepito, me conocen los buenos y los malos. Me tienen cierta admiración y respeto. Hoy en día me da orgullo decir, soy del barrio de Tepito, soy un tepiteño andante”.
 
 
 

 

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